Capítulo 8. Medusa (parte 1)
Juliette Moreau
Aston Myers podrá ser Lucifer encarnado en un hombre. Podrá ser un hijo de puta, desgraciado, insoportable, arrogante y todos los adjetivos que se me puedan ocurrir para recordarme la clase de persona que es en estos momentos, pero no puedo negar que el muy desgraciado es un jodido experto con la lengua.
Así como el cabrón la tiene afilada para joderme, también sabe moverla para darme placer.
«¡Mierda! No creí que fuera tan intenso».
No he dejado de gritar desde que él, literalmente, le dio por comerme el coño. Y de qué manera lo está haciendo. El muy hijo de la fruta, sabe llevarme hasta mi punto máximo, hasta que creo que no puedo más, para luego... para luego desinflarme cuando se aleja.
Lo ha hecho dos veces ya y estoy empezando a creer que esto es una jodida tortura.
—Si vuelves a protestar vas a conocer mis alcances, Medusa...
Mi cuerpo se tensa un instante y lo miro con los ojos entrecerrados.
—¿Medusa? ¿No se te ocurre algo mejor?
Él se encoge de hombros desde