Capítulo 43. Castigo.
Juliette Moreau
Los ojos de Aston se oscurecen un tono más, lo que ya de por sí es algo increíble. Las aletas de su nariz se abren y se cierran con una rápida inhalación.
—No juegues con eso —dice despacio, mirando mis labios—. No sabes hasta dónde llega mi paciencia.
El corazón se me quiere salir del pecho. Su cercanía es cada vez más intensa, a pesar de que mantiene todavía ese paso cobarde que yo di hacia atrás.
Pero no puedo dejarlo que tome ventaja, así que no me quedo callada.
—Eso dices siempre cuando no quieres perder el control —respondo sin apartar la mirada.
El silencio se hace entre nosotros. No es incómodo, creo que ya de esos no existen entre él y yo, más bien se siente expectante.
Aston apoya una mano en la isla, justo a mi lado, me deja encerrada sin tocarme. Se inclina un poco sobre mí y su cercanía vuelve a ser un problema físico.
El calor que desprende es abrumador, tanto como ese aroma que sigue en mi nariz, intenso y demoledor. La tensión contenida de su ho