Capítulo 41. Insomnio.
Aston Myers
Juliette duerme tranquilamente, ajena a mi presencia. Son las tres de la mañana y yo no he podido pegar un ojo, pero eso no es algo extraño. Lo extraño aquí sería que después de este día hubiera podido caer rendido en mi cama.
A pesar de que suelo funcionar mejor cuando el mundo duerme, me frustra no poder controlar esto, como controlo todo lo demás. Mi cuerpo no consigue relajarse lo suficiente como para conseguir un sueño reparador y termino así, sentado en mi despacho revisando correos y contratos que pudieran esperar al día siguiente, pero que forman parte de mi estrategia para llevarme al límite más rápido de lo que es normalidad.
No obstante, esta noche no estoy en mi despacho, aunque hacia allí me dirigía.
Observo a Juliette desde el sillón que está a un lado de la cama. Tiene el rostro relajado, su respiración es lenta y tiene una mano apoyada sobre la almohada como si sostuviera algo invisible. Sus ojos están cerrados, obviamente, pero su rostro no se ve relajado.