— ¡Tabitha! — Walter tomó a su prometida por la cintura, jalándola para que retrocediera ante el fuego que crecía al tiempo que la caja iba desapareciendo.
— ¡No, Walter, no! — Tabitha intentaba zafarse de su agarre desesperadamente, ella tenía que cerciorarse de que desapareciera hasta el último pedazo de papel que había adentro y que no quedara ni un trozo o resto de las fotos que ella había visto.
— ¡Ya basta! — Walter la obligó a hacerse hacia atrás y él terminó pisoteando el fuego hasta