La orquesta parecía haber bajado el volumen, dejando que el murmullo de la multitud se convirtiera en un zumbido lejano.Beatrice los observaba desde su mesa con una sonrisa que, a simple vista, rebosaba afecto.Sin embargo, tras sus ojos claros, había un cálculo gélido que nadie lograba descifrar.
Emily Rose
Esta noche, tras las luces de la gala y el beso que nos dejó a todos sin aliento, las cosas están por cambiar. La tía Beatrice se dirige a Nueva York y el aire en la mansión estará más cargado que nunca.