Cap. 81: Una dolorosa verdad.
Renata estaba revisando un contrato en su escritorio cuando Doménico entró a la habitación con pasos firmes. Su expresión lo decía todo. Ella levantó la mirada de los papeles y dejó la pluma que tenía en la mano, cruzando los brazos mientras esperaba que hablara.
—Dime —ordenó con un tono que no admitía rodeos.
Doménico dejó una carpeta sobre la mesa frente a ella.
—Los Bellucci están acabados —anunció, con una mezcla de respeto y cautela—. Bellucci Heights está muerto. Los inversores se retira