Cap. 82: Tiene lo que merece.
La lluvia comenzó a golpear los ventanales del apartamento, llenando el silencio con un murmullo constante. Ángelo estaba sentado en el borde del sofá, con los codos apoyados en las rodillas y las manos cubriendo su rostro. La carpeta con el expediente de Renata estaba abierta sobre la mesa frente a él, como un recordatorio cruel de todo lo que había fallado.
Marisol lo observaba desde el otro extremo de la habitación. Había intentado darle espacio para que procesara lo que acababa de descubrir