Cap. 73: No voy a dejar que nada le pase.
Doménico caminaba de un lado a otro en su habitación, la mandíbula la tenía apretada y los puños cerrados. Sus ojos, fijos en el reloj de la pared, reflejaban una furia contenida que amenazaba con desbordarse en cualquier momento.
—Te quedaste con él… —murmuró con voz baja, pero cargada de resentimiento—. No comprendo cómo puedes seguir al lado de ese hombre, Renata. Ni siquiera después de todos estos años en los que alimenté tu odio hacia él.
Golpeó la pared con un puño cerrado, dejando escapa