Cap. 62: Solo existe una señora Bellucci, y esa soy yo.
Beatrice, sorprendida, dio un paso atrás, su rostro enrojecido.
—Lo de siempre que este niño torpe rompió un vaso —contestó y miró a Elise con indiferencia—. Dante solo necesita aprender a comportarse, es tan… como lo era su madre.
"¿Cómo se atreve?", pensó, mientras sus manos se cerraban en puños a los costados. Las palabras de Beatrice resonaban como un eco venenoso en su mente, removiendo heridas que todavía no habían sanado del todo.
No obstante, mantuvo la compostura. Su rostro, perfectame