Cap. 52: A punto de estallar.
Ángelo cruzó los brazos, evaluándola como si intentara descifrar una compleja ecuación.
—Ahora comprendo su estrategia —respondió con voz firme—. Llevarnos al borde de la ruina y, cuando estamos más jodidos, aparecer con esta oferta de compra. Pero déjeme decirle algo, señora Laurent: prefiero la ruina a darle gusto.
Renata alzó una ceja, dejando los papeles sobre la mesa con un movimiento pausado.
—No me conoce, señor Bellucci —replicó con frialdad—. Yo no acostumbro a aprovecharme de nadie. P