Cap. 112: Secretos enterrados que sale a la luz.
Renata lo miró con una mezcla de comprensión y empatía.
—Entiendo que te duele. Es tu madre, al fin y al cabo —expresó con un tono suave, pero sincero.
Ángelo la miró con gratitud, su expresión se suavizó mientras extendía una mano hacia la de ella. Renata dudó un momento antes de tomarla, pero cuando lo hizo, sintió la calidez de sus dedos entrelazándose con los de él.
—Gracias, Renata —murmuró, sus ojos reflejaban un entendimiento profundo—. Sé que no es fácil para ti hablar de ella, después