Keff no la llevó directamente a casa a Karlene, sino que la llevó a un restaurante. El elegante local propiedad de un amigo de Keff contaba con una sala privada que no se veía interrumpida por los clientes habituales.
Karlene se sorprendió al recibir atención y amabilidad adicionales de los camareros, quienes la trataban con gran respeto. Sin embargo, por otro lado, ese trato tan respetuoso la hacía sentir incómoda.
"Karlene, ¿qué pasa? ¿No te gusta la comida?" preguntó Keff, quien se dio cuent