Día octavo: Keff seguía manteniendo distancia de Karlene. Sin embargo, su pecho no dejaba de latir fuerte cuando se encontraba por casualidad con la joven que no dejaba de rondar sus pensamientos por la noche. Por pensar tanto en Karlene, que también mantenía una actitud reservada, Keff solía saltarse las comidas y dormir poco.
Al décimo día de mantenerse a distancia, Keff sentía que su corazón latía aún más fuerte. Cada vez que veía a Karlene, le daba vueltas en la cabeza y luego se le dolía l