En los días siguientes, Elea seguía preparándose para el trasplante. Su estado mejoró aunque a veces experimentaba efectos secundarios de los medicamentos que le hacían vomitar o tener dificultades para dormir. Axelle casi nunca salía de la habitación, todo el tiempo cuidaba de Elea y la atendía. Ignorando las peticiones de todos para que se turnaran para cuidar de Elea, Axelle insistió en que él mismo era más digno de asumir la responsabilidad de cuidar de Elea.
"Soy el marido de Elea, solo yo