Las risas de Freya y Debbie llenaban la sala de estar de su casa. Ambas estaban imaginando la mala suerte que le ocurriría a Elea porque Axelle ya se había enterado de la desobediencia de su esposa.
"¿Elea es tan valiente, por qué se atrevió a desobedecer?",
preguntó Freya después de tomar un sorbo de té caliente que le había servido un empleado doméstico.
Debbie no respondió porque ahora estaba pensando en Arthur, quien visitó a Karlene. Los celos y el dolor que consumían a la mujer la llevaron