Cuando Celeste convenció a la señora Fulton para que realizara la prueba, le prometió que, si Butterfly se volvía famoso, Violet Beauty Salon sería el único agente de la marca.
Celeste, siempre generosa y directa, asintió:
—Está bien.
—Hola, queremos ordenar comida —dijo, llamando al camarero.
En ese momento vio pasar a dos chicas jóvenes. Ellas también la vieron y se quedaron en silencio. Eran Helen y Mónica, que habían venido a cenar.
Estaban conversando alegremente, pero al ver a Celes