Si no rechazaba la colaboración con la compañía de Celeste, las demás compañías se marcharían para evitar riesgos.
Con el rostro rígido, Hank miró a su hermana y la reprendió:
—¡Mira lo que has provocado! ¡No debí haberte hecho caso ese día!
¡Ni Helen ni Mónica esperaban que las cosas terminaran así!
Creyeron que ofrecerle a Celeste un lugar en los centros comerciales de sus familias sería una buena forma de cumplir la apuesta sin humillarse.
Jamás imaginaron que aquel gesto provocaría un