—Vengan juntos. No pierdan mi tiempo.
Parker soltó una carcajada furiosa. Jamás había visto a alguien tan presuntuoso.
—Nadie se ha atrevido a ser arrogante frente a mí —dijo con voz carente de emoción—. Porque a todos los que lo intentaron… los maté.
Su sonrisa desapareció.
—Si tienes tantas ganas de morir, te concederé el deseo.
Antes de terminar la frase, Parker sacó una daga y bajó el cuerpo, lanzándose hacia Celeste como un rayo.
Él nunca jugaba limpio. Hacía lo que fuera necesario p