Capítulo 36

—Vengan juntos. No pierdan mi tiempo.

Parker soltó una carcajada furiosa. Jamás había visto a alguien tan presuntuoso.

—Nadie se ha atrevido a ser arrogante frente a mí —dijo con voz carente de emoción—. Porque a todos los que lo intentaron… los maté.

Su sonrisa desapareció.

—Si tienes tantas ganas de morir, te concederé el deseo.

Antes de terminar la frase, Parker sacó una daga y bajó el cuerpo, lanzándose hacia Celeste como un rayo.

Él nunca jugaba limpio. Hacía lo que fuera necesario p
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