—Mamá de azúcar, debes estar cansada.
—Ponte las sandalias y ve a dormir —dijo Samuel.
Estaba apoyado contra la pared, sonriendo mientras la miraba, como si siempre hubiera estado ahí esperándola.
Celeste sintió que la presencia de Samuel era profundamente reconfortante, especialmente después de una experiencia tan traumática.
Se puso las sandalias y Samuel se agachó para guardar sus zapatos en el zapatero.
—Samuel… —Celeste hizo una pausa antes de decir—. Fui a resolver algunos asunt