—Lo siento, Hank. En realidad fue Helen quien quería venir aquí y me pidió que la acompañara —dijo Mónica con nerviosismo.
Helen se sintió incómoda y se apresuró a decir:
—Señor Zook, yo… lo siento mucho. Todo es culpa mía. Fui yo quien trajo a Mónica aquí.
Hank miró a Helen con sorpresa y no la reconoció de inmediato hasta que ella habló.
Helen y Mónica eran muy buenas amigas y solían visitarse con frecuencia.
Según los recuerdos de Hank, Helen siempre había sido una chica delgada y discr