Aun así, innumerables mujeres no se rendían y aprovechaban cualquier oportunidad para acercarse a él. Fiona era una de ellas. Por eso, al saber que tendría una reunión con Michael, se emocionó y decidió mostrar su mejor versión, sin importar el motivo de la cita.
Michael no levantó la vista de los documentos y dijo con voz indiferente:
—Por favor, tome asiento, señorita White.
Fiona se sentó nerviosa, aferrándose al borde de su falda.
—¿Por qué quería verme? ¿Hay algo en lo que pueda ayudar