—Si te resulta difícil divorciarte de Caleb, dímelo. Yo puedo encargarme —dijo Samuel.
Los dedos de Celeste se detuvieron lentamente sobre el teclado, mientras su mente empezaba a correr a toda velocidad.
¿Está tan feliz porque sabe que voy a divorciarme de Caleb?
¿Cree que estoy haciendo todo esto por él?
Levantó la cabeza, dispuesta a decirle que su divorcio no tenía nada que ver con él.
Sin embargo, al encontrarse con la expresión genuinamente feliz en los ojos de Samuel, de repente