Mientras tanto, en la lujosa suite presidencial del Hotel Vilia, el mejor hotel de la ciudad de Serenille, se encontraba una mujer encantadora.
Era Lily, recostada sobre la cama desordenada, con un hombro y parte de la espalda al descubierto bajo la colcha. En ese momento, hablaba por teléfono con Celeste.
Jugando distraídamente con sus rizos oscuros, Lily sonreía con un encanto despreocupado.
—No importa qué tipo de hombre te guste, puedo presentártelos —decía Lily—. No hay mucha diferencia