"Lo que pasó entre nosotros es cosa del pasado. Nunca se repetiría. Es agua pasada"—pensó Sofía, angustiada y abrió la puerta de su despacho. En su escritorio le esperaba un gran jarrón con lirios blancos. Era el ramo más bonito que había recibido en su vida.
Entró y tomó el pequeño sobre que había entre las flores.
"¡Mateo, otra vez!"
Para ella sus atenciones, aunque halagadoras, estaban fuera de lugar. Incluso eran peligrosas, porque ponía en riesgo su empleo.
Leyó en voz alta.
"Para S