POV: Catalina
El silencio en el Penthouse no era paz; era una estructura tensa, a punto de colapsar bajo su propio peso.
Khalid había salido hacia la oficina central, convertido en un huracán de furia y colonia cara, para intentar apagar los incendios financieros que Sera había encendido la noche anterior con la precisión de un pirómano experto.
Tenía una ventana de oportunidad. Quince minutos. Quizás veinte, si el tráfico en Sheikh Zayed Road estaba de mi lado y si Anya, la doncella que actuaba como mi carcelera no oficial, se entretenía en el mercado gourmet comprando las trufas blancas que Khalid exigía para cenar, incluso cuando el mundo se le venía encima.
No perdí el tiempo respirando. Respirar era un lujo que no podía permitirme.
Caminé descalza por el pasillo, mis pies evitando instintivamente las partes de la alfombra persa que crujían. Conocía la acústica de esta casa mejor que el hombre que pagó por ella.
Fui directa a la puerta doble de caoba: el despacho privado. El *Sanc