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Ana.
"¡No está funcionando!", grita Ateba en mi interior, muerta de la desesperación, al tiempo que miro a los que estaban poseídos por el poder de las piedras lunares, incluyendo a Casius, que, al igual que todos los otros, están recuperándose, luego de haber caído al suelo, "¡no puedo sacar el poder de las piedras incrustadas en el cuerpo de la bestia!", indica muy preocupada.
― ¡Ana, es el momento! ―me indica Levy, señalándome el ataúd, mientras que Aradia sigue peleando contra los rayos