Sentada frente a Charles en el elegante despacho de papá, sentía el peso de nuestra nueva “alianza” flotando en el aire. Una inquietud persistente me revolvía el estómago, por mucho que intentara convencerme de que todo iba bien.
—Bueno, Charles —empecé, manteniendo la voz tranquila y firme—, ¿cuál es el plan? ¿Cómo lidiamos con este asunto de Xing Enterprises?
Charles se inclinó hacia delante, apoyando los codos en la brillante superficie del escritorio. —Verás, Agatha, he estado investigando