—Dile que espero que se sienta mejor —dije—. Mañana la visitaré.
Con eso, me di la vuelta y caminé por el pasillo sin mirar atrás.
***
Perspectiva de Ella
Desperté con el pitido de los monitores médicos y la sensación áspera de las sábanas del hospital rozándome la piel. Por un momento no supe dónde estaba. Tenía la cabeza latiéndome con dolor y el cuerpo seco, como si me hubieran drenado toda el agua—¿resaca? ¿o algo peor?
Y entonces lo recordé.
Gemí y me giré en la incómoda cama del hospital,