Perspectiva de Ella
—Dios mío... ¿Qué demonios le pasó?
—Parece un desastre...
—Si quieren saber mi opinión, se lo tenía merecido.
—¡Nadie merece algo así!
En cuanto salí de detrás del camión de comida, todas las miradas se clavaron en mí.
Los murmullos resonaban dentro de mi cabeza como golpes constantes. Cada comentario hacía que se me llenaran los ojos de lágrimas y que el pecho me doliera un poco más.
La pintura roja me cubría de pies a cabeza.
Tenía el cabello empapado, la chaqueta y el sué