"¿O nos denunciaría a ambos y nos dejaría pudrirnos en una celda?", me pregunté.
El simple pensamiento me revolvió el estómago. Pero junto con esa náusea llegó una oleada mucho más fuerte de algo que no esperaba sentir en ese momento.
Esperanza.
—No me encontrarás culpable —dije mientras me enderezaba.
Me negaba a mostrar el dolor en mi rostro, aunque sentía como si me estuvieran apuñalando una y otra vez directamente en el corazón. Y pensar que, hacía apenas unos momentos, había estado consider