Perspectiva de Ella
El abrazo inesperado de Alexander me arrancó un pequeño sonido de sorpresa.
No esperaba que me abrazara. Desde lo ocurrido la noche anterior, había mantenido esa distancia suya tan característica: siempre correcto, siempre amable, pero sin acercarse demasiado.
Cuando volvimos del banquete, me había escabullido para ver cómo estaba Lilith. La encontré descansando en su habitación, ya dormida cuando llegué. Después de eso, Alexander se había retirado a su despacho para encargar