Porque ya no era la misma Ella de antes.
Era más fuerte.
No solo físicamente, sino también de muchas otras formas.
Y no iba a permitir que alguien como Gabriel volviera a pisotearme nunca más.
—Parece que olvidas tu lugar una y otra vez, Beta —siseé, manteniendo la mirada fija en él—. A partir de ahora, me mostrarás el respeto que merezco como tu Luna.
Apreté un poco más su cuerpo contra la puerta.
No lo suficiente como para hacerle daño de verdad ni para aplastarle la tráquea, pero sí lo sufici