—Lo sé. —Me apartó con suavidad un mechón de cabello del rostro—. Lo sé, cariño.
Durante un largo momento, solo pude mirarla. Quería despertar, quería que todo aquello fuera una pesadilla de la que pudiera salir en cualquier momento. Había pasado dos décadas de mi vida sin conocer a mi madre, sin saber que había estado allí, a mi lado, incapaz de revelarme su identidad por culpa de aquella maldita maldición.
Y ahora la maldición estaba rota.
Después de tantos años, por fin podía conocer a mi mad