Perspectiva de Alexander
No tuve tiempo de reaccionar antes de que la aguja se hundiera en un lado de mi cuello. Jane presionó el émbolo y, en cuestión de segundos, un calor abrasador se extendió por todo mi cuerpo. Mi lobo aulló mientras aquella sensación recorría cada parte de mí, concentrándose cada vez más en el bajo vientre y la ingle.
—¿Qué... me... hiciste? —gruñí mientras le agarraba la muñeca.
La vista empezó a nublárseme y cada roce contra mi piel se convirtió en fuego. Jane sonrió y p