Mundo ficciónIniciar sesiónEl eco de los disparos aún resuena en la mente de Renatto. Sentado en su despacho temporal dentro del refugio, sus nudillos están blancos por la presión con la que sujeta un vaso de whisky, sin siquiera haberse molestado en beberlo.
La imagen de Riccardo ensangrentado, entrando al quirófano no lo deja en paz. Su hermano sigue vivo, pero apenas. Y todo porque él dudó. Porque en un instante de debilidad, le permitió a Daniel







