El ambiente en el refugio está cargado de tensión. Desde que trajeron a Alonzo de vuelta, las cosas han cambiado drásticamente. Aunque ya han pasado varios días, el niño sigue distante y retraído, sin hablar con nadie salvo lo indispensable. El único que ha logrado entablar un lazo más fuerte es Alain, pero incluso para su gemelo se vuelve difícil hablar con él a veces.
Isabella y Alain hacen todo lo posible por integrarlo, pero Renatto siente la barrera entre él y su hijo como un muro impenetr