Mundo ficciónIniciar sesiónEl despacho queda atrapado en un silencio agónico, como si el tiempo mismo se hubiese detenido con la confesión de Isabella. Renatto siente su respiración pesada, como si un peso invisible aplastara su pecho.
«De ti…»
Esas dos palabras lo golpean como un balazo, directo al corazón que se había empeñado en endurecer y ahora, vulnerable como la mujer frente a él, siente que ese muro que construy&oacu







