Todos se encontraron más que encantados con su plan y se acomodaron en sus asientos para comenzar la partida. Las cartas fueron repartidas con cuidado de que no existiera ni la menor duda de que había habido algún tipo de trampa.
El juego comenzó casi enseguida y las personalidades de cada uno de estos pronto se reflejaron en su juego. Fred era impulsivo, a menudo lo demostraba en sus jugadas arriesgadas y erróneas. Morgan era más calmado e inteligente en su actuar, pero siempre se encontraba