MÍA
—Embarazada.
Es todo lo que puedo decir, una vez que termino de procesar cada palabra que me dice Basil.
—No, yo… es decir… estaba cuidándome —siento que el alma se me cae a los pies—. No puedo estar embarazada, yo he estado tomando la pastilla.
Basil frunce el ceño.
—Aun cuando te pedí que no lo hicieras —espeta con firmeza—. Ese método no sirve si no la tomas con constancia, seguro que has estado demasiado ocupada como para darte el tiempo de estar al pendiente de la toma.
Sus palabra