MÍA
Esto no me puede estar pasando, me niego a creer que los hombres que trabajan para mi padre, me estén apuntando con un arma, es casi imposible, pero lo hacen, mientras Basil me sigue sosteniendo de la mano con fuerza.
—No entiendo de qué habla, pero hemos venido hasta aquí, por la princesa italiana —arguye alguien más.
Justo en ese momento es Ludo quien interviene.
—El Boss se ha casado con Mía, la hija del capo siciliano —espeta con firmeza—. Si es que Lucian desea ver a su hija, tiene que