MÍA
Saliendo del despacho de mi padre, me encuentro con tres de sus hombres que supongo, son mis escoltas, me voy directo a mi habitación, aunque me detengo en seco en medio del corredor, mirando a los tipos que no se atreven a verme.
—¿En dónde tienen a Akisha? —inquiero.
No me responden.
—Les hice una pregunta.
—No te van a responder.
Miro a mis espaldas, Ángel viene caminando hacia mí, les lanza una mirada cargada de hostilidad.
—Tengo el permiso del Capo, yo me encargo —demanda y ellos obed