MÍA
Hace dos horas que desperté, la ansiedad me carcome las entrañas, dos horas en las que he permanecido encerrada en una especie de habitación que se asemeja más a una celda de alta seguridad, no hay ventanas, pero sí un sistema de ventilación por lo alto del cuarto con paredes grises, una cama, eso es todo, me han puesto un par de esposas que me atan a la cabecera de la misma.
No tengo miedo por mí, o por Basil, no los conozco bien, pero sé que Donovan no dejará que le hagan daño, además, lo