BASIL
—¿Me estás escuchando?
La voz de Viktoria, mi madre, me saca de mi ensimismamiento, no, no la estoy escuchando, ya que mi mente no deja de recordarme cada maldita cosa de la que me acabo de enterar, tenía que corroborar todo lo que me contó mi tío Dimitri, y al parecer, es cierto. Pero sigo sintiendo que hay algo más.
Sé que Mía está en Italia, solo que no sé en que parte, nuestros infiltrados no se pueden exponer demasiado, se darán cuenta y entonces nuestras cartas serán mostradas a m