MÍA
El corazón se me sale del pecho en cuanto noto que he esquivado la navaja que me ha lanzado la rubia, frunzo el ceño cuando Basil entra a la habitación y la llama por su nombre, lo mismo hace ella. Le sonríe y me dejo caer en una de las orillas de la cama, con el corazón a punto de salirse de mi pecho.
Creí por un segundo que iba a morir, vi pasar la muerte delante de mí y ella parece demasiado letal, hago una nota mental de no acercarme demasiado a la rubia.
—Tienes buenos reflejos, eso