MÍA
El corazón me late frenético, aún no me repongo del hecho de que mi padre esté muerto, de que ahora tenga un hermano mayor, y ahora esto. Las manos se me congelan dejándome sin habla alguna.
—¿Qué sucede? —trago grueso—. ¿Son los hombres de Ludo?
—Ludo no tiene hombres que trabajen para él de esta manera, además, no haría esto —Emma frunce el ceño, llegando hasta mí.
Basil se coloca detrás de mí, rodeando mi cintura con un brazo. Siento cómo los ojos de mi hermano Ender están sobre mí en