MÍA
—Ni de coña.
Tenso el cuerpo, esta es la segunda vez en menos de un minuto, que Basil sigue insistiendo con lo mismo, su rostro está más que crispado, sus ojos son dos llamaradas que me fulminan.
Luego de declararme líder de la mafia italiana, tuvimos que reunirnos con Ludo, quien ahora mismo está hablando con mi hermano, y con los miembros más importantes de la Cosa Nostra, mientras Ángelo, Basil, Donovan, Emma y yo, estamos en lo que era la biblioteca de papá.
Es absurdo, solo vine por