MÍA
Lo supe desde el principio, cuando le pedí a Basil que me prometiera que no dejaría que su pasado con Portia se pusiera entre nosotros, una parte de mí, la más desconfiada, estaba segura del resultado, este mismo, solo le bastó a ella chasquear los dedos para que Basil le prestara atención.
—¿Qué haces aquí? —le pregunta Basil.
Los ojos de Portia se enfocan en mí, pasando por un denso recorrido hasta llegar a la unión de mis manos con las de él, no hace ningún gesto, es como una hoja en b