BASIL
Lo vi en su mirada, la herida, el dolor, el sentimiento muerto, Mía me quiere lejos de ella y eso me mata, el maldito beso que Portia me dio solo sirvió para alejarme de la madre de mi hijo, y ahora, siento que se me está deslizando de las manos.
—Basil.
Levanto la mirada, jamás creí que llegaría a odiar tanto a Portia, Mía está afuera, esperando, se niega a entrar, tomo mi móvil, el cual he dejado sobre el escritorio y lo lanzo contra la pared.
—Oye…
En menos de dos segundos tengo ro