La noticia de que Theobald y Desislava iban a partir hacia el frente sur llenó a doña Rosario de sentimientos encontrados. Se sentía emocionada por la loable gesta que iban a emprender, pero también preocupada.
Sabía que el campo de batalla era impredecible: si ganaban, su hijo se cubriría de gloria; si perdían, podría perder la vida.
Sin embargo, tras pasar por todos esos pensamientos, decidió confiar en su hijo y en Desislava. Después de todo, en la batalla de Villa Desamparada, Desislava habí