Al día siguiente, desde la casa de los Conrado enviaron los platos favoritos de Raulito, además de informar que las mujeres de la familia estaban ocupadas cosiendo ropa y zapatos para él.
Con dichas sinceras acciones, la familia Conrado demostraba su amor y cuidado hacia Raulito. A lo cual el niño finalmente, se sintió tranquilo. Su familia materna no lo despreciaba, al contrario, lo apreciaban profundamente.
Ese mismo día, el doctor Dagel también fue personalmente, diciendo que quería revisarlo